Flight of the Diversionary Force

A las 21:00 horas del 16 de Mayo de 1943, la primera oleada de bombarderos del Escuadrón 617 despega de la base de Scampton.

Con la presa de Sorpe como su objetivo principal, la misión fundamental de estos hombres es distraer recursos y atención de los alemanes sobre los ataques principales a las presas de Möhne y Eder.

La presa de Sorpe

Esta primera oleada se compone de cinco aparatos, los AJ-E, AJ-H, AJ-W, AJ-K y AJ-T.

Desafortunadamente, unos problemas mecánicos de última hora han hecho que el Teniente de Vuelo McCarthy y su tripulación hayan tenido que cambiar de avión y volar con el AJ-T; el personal de tierra no ha tenido tiempo de hacer las calibraciones necesarias a los instrumentos de vuelo (la bomba que equipa el avión provoca distorsiones en las lecturas de las brújulas y demás instrumentos de navegación) antes del despegue, por lo que además de salir más tarde que el resto de aviones, McCarthy no se podrá fiar completamente de sus instrumentos de navegación hasta que suelte su bomba.

McCarthy intenta contactar con la formación de Lancasters, pero no lo consigue; mientras tanto, los bombarderos llegan a la franja costera inglesa. La mala calibración de los instrumentos del AJ-T produce un fallo de navegación, por lo que el piloto norteamericano pierde el rumbo que llevaba en dirección a la costa holandesa.

Pero McCarthy no es el único que sufre contratiempos. El AJ-K, pilotado por el canadiense Byers, empieza a tener incidencias mecánicas, lo que le hace reducir su velocidad momentáneamente, separándose también del resto de la formación.

Los tres aviones que ahora componen el grupo de vuelo siguen con su rumbo previsto, adentrándose en el Mar del Norte. Mientras McCarthy consigue volver a su ruta de navegación correcta, es Byers el que pierde su orientación tras resolver los problemas mecánicos que habían surgido en su avión.

Pero todos sus problemas no acaban ahí, ya que ha volado demasiado bajo sobre el mar, golpeando el oleaje a la bomba que transporta, y provocando algunos daños en el sistema de lanzamiento.

Mientras todo esto sucede, durante una comprobación de sistemas que realiza el ingeniero del AJ-W, este descubre que los proyectores Aldis han dejado de funcionar. Mientras no tengan que atacar la presa de Ennepe esto no será un problema, ya que la incursión sobre la presa de Sorpe se realiza sin encender estas luces de guía.

Mientras el grupo de vuelo se adentra en la costa holandesa y McCarthy sigue volando sobre el Mar del Norte, Byers decide poner rumbo hacia Scampton. Tras un error en la navegación que le ha hecho perder prácticamente una hora y considerando que los daños que ha recibido su mina no permitirán un lanzamiento en condiciones, la tripulación del AJ-K se decanta por volver a la base.

McCarthy empieza a sufrir serios problemas mecánicos en su avión, tanto en uno de sus motores, que finalmente se para, como en los mandos de su aeronave.

Por su parte, los aviones que todavía conservan la formación son atacados por baterías antiaéreas cuando sobrevuelan territorio holandés.

El AJ-H recibe un impacto crítico que lo derriba, mientras que el AJ-W sigue en el aire tras sufrir también diversos impactos de las armas antiaéreas.

Son las 00:00 horas, y mientras que los aviones de Munro (AJ-W) y Barlow (AJ-E) ya sobrevuelan la cuenca del Ruhr, McCarthy apenas se está acercando a la costa holandesa. Con todos sus problemas mecánicos podría haber vuelto a la base, pero junto con su tripulación decide ir a por todas e intentar completar la misión.

La navegación se está haciendo complicada. Los dos aviones que vuelan juntos apenas pueden mantener el contacto, mientras que McCarthy vuelve a perderse a causa del mal funcionamiento de sus instrumentos.

El avión de McCarthy es detectado e iluminado desde tierra con reflectores. Tras una acción evasiva y un buen rato volando sin un rumbo demasiado certero, el piloto norteamericano decide finalmente regresar a la base.

Barlow sufre un percance que casi acaba con su avión estrellado. La bomba que transporta se engancha con unos cables del tendido eléctrico, desprendiéndose del avión, que sufre daños de consideración en la parte inferior del fuselaje.

Mientras esto sucede, desde el avión de Munro creen haber visto a un caza nocturno enemigo. Afortunadamente éste no los detecta y desaparece en la noche sin dejar rastro.

Tras unos momentos de incertidumbre, los dos Lancaster que siguen en la misión consiguen localizar la ubicación de la presa que deben atacar. Los bombarderos se dirigen hacia su objetivo, aunque de forma poco coordinada.

El primero en llegar es el avión de Munro, que empieza a circular para situarse en una buena posición de aproximación.

La primera aproximación del AJ-W no es nada buena debido sobre todo a la neblina y a las malas condiciones de visibilidad en general que reinan sobre el embalse, así que a la primera oportunidad que tiene, el piloto neozelandés decide volver a la zona de circulación y lanzar una bengala que le ayude a orientarse en la siguiente pasada.

Parece que las condiciones de visibilidad mejoran un poco, y mientras Munro inicia una nueva aproximación, el avión de Barlow aparece en la lejanía sobre la zona del embalse.

La aproximación tampoco es demasiado buena esta vez, pero Munro decide seguir hacia la presa.

En última instancia Munro decide abortar la maniobra y regresa a la zona de circulación cercana, donde se encuentra con el avión de Barlow.

Otra mala aproximación hacia la presa y otra vuelta a la zona de circulación hacen que vayan pasando los minutos, y aumentando las posibilidades de que en cualquier momento pueda hacer acto de presencia algún caza enemigo.

En un nuevo intento de aproximación, Munro entra con un vector de velocidad inmejorable, aunque no demasiado bueno en altitud (54 ft.).

En su avance hacia la presa intenta mejorar esta condición, cosa que no consigue; pero el piloto neozelandés cree que tiene buenas posibilidades para impactar en la presa, así que lanza su mina.

La bomba empieza a rebotar sobre la superficie del embalse y se va desviando de su trayectoria conforme se acerca al punto de detonación. Una gran columna de agua es todo el efecto que produce sobre la instalación alemana.

Sin más bombas que poder lanzar, los dos únicos aviones que han llegado a su objetivo se retiran de vuelta a la base.

Los dos aparatos consiguen llegar sin mayores incidencias a Scampton, donde se encontrarán con las tripulaciones de los bombarderos de Byers y McCarthy, que han conseguido llegar sanos y salvos también.

Ni se ha dañado la presa ni se ha atraido la atención de los cazas nocturnos alemanes; no se puede decir que la misión haya sido un gran éxito…

Al terminar la guerra se descubrirá que tres de los tripulantes del avión que fue derribado sobre Holanda han sobrevivido a un largo periplo en los campos de prisioneros alemanes.

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Nota: en la misión real, únicamente el avión de McCarthy consiguió llegar a su objetivo y bombardearlo, aunque sin llegar a abrir brecha en la presa. El AJ-W y el AJ-H debieron regresar a la base antes de tiempo debido a los daños recibidos en sus aparatos, mientras que el AJ-E y el AJ-K se estrellaron a causa de una colisión con cables del tendido eléctrico y por el fuego antiaéreo enemigo respectivamente.

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